Conócete a ti mismo
La inscripción del templo de Delfos sigue siendo la tarea más difícil y la más aplazada.
Por Armand Lusquiños Lunes 2 de noviembre, 9:00
En el pórtico del templo de Apolo en Delfos, según cuentan los antiguos, estaba escrito: conócete a ti mismo. Sócrates hizo de esa frase un modo de vida, y muchas tradiciones iniciáticas la han recogido después a su manera, invitando a descender al propio interior antes de pretender cambiar nada fuera.
Parece una tarea evidente. Pasamos con nosotros mismos todas las horas del día. Y, sin embargo, es asombroso lo poco que nos observamos: repetimos reacciones, defendemos opiniones que nunca hemos examinado, nos sorprendemos de nuestro propio enfado.
Conocerse no es hacer una lista de virtudes y defectos. Es más parecido a mirar con atención y sin juzgar. ¿Qué me ha molestado hoy? ¿Por qué esa frase me ha dolido tanto? ¿De dónde viene esta prisa?
El que se conoce no necesita tener razón tan a menudo.
Quizá por eso los antiguos lo pusieron en la entrada del templo y no en el altar: no es la meta, es la puerta. Todo lo demás viene después.